Miguel Ángel Asturias: ¿por qué se le conoce como el Gran Lengua?
Más que un apelativo literario, el Gran Lengua representa una figura vinculada con las antiguas tradiciones narrativas indígenas, con la que Miguel Ángel Asturias, Premio Nobel guatemalteco se identificó por su papel como narrador y vocero de su pueblo.
Miguel Ángel Asturias es reconocido mundialmente por sus novelas, poemas y aportes a la literatura latinoamericana. Sin embargo, su legado también está ligado a una denominación particular: el Gran Lengua.
El propio escritor abordó el origen y significado de esta denominación, que utilizó para explicar su relación con la literatura y las tradiciones de los pueblos indígenas.
Transmisión de los relatos
En su conferencia «La novela latinoamericana: testimonio de una época», pronunciada el 12 de diciembre de 1967, con motivo de la recepción del Premio Nobel de Literatura, Asturias explicó que el Gran Lengua era quien conocía e interpretaba las historias representadas mediante imágenes y las transmitía oralmente a quienes lo escuchaban.
«El lector, contador de cuentos cantados, o “gran lengua”, único conocedor de lo que los pinacogramas decían, realizaba una interpretación de los mismos recreándolos, para regalo de los que le escuchaban. Más tarde, estas historias pintadas se fijan en la memoria de los oyentes y pasan en forma oral, de generación en generación, hasta que el alfabeto traído por los españoles las fija en sus lenguas nativas con caracteres latinos o directamente en castellano. Es así como llegan a nuestro conocimiento textos indígenas poco expuestos a la contaminación occidental», expresó el escritor durante su conferencia.
Portavoz de su pueblo
Asturias también se identificó con esta figura. En una entrevista recogida por Luis Harss en el libro Los nuestros, publicado en 1966, manifestó: «El Gran Lengua es el vocero de la tribu. Y en cierto modo eso es lo que yo he sido: el vocero de mi tribu».
Esta relación con la palabra y las tradiciones indígenas se refleja en su producción literaria, particularmente en obras como Leyendas de Guatemala (1930), Hombres de maíz (1949) y Mulata de tal (1963), en las que incorporó elementos de la cosmovisión maya, la tradición oral y la mitología indígena.
Esta figura también estuvo en la poesía de Asturias. En 1961 publicó «El gran lengua» en la revista Cuadernos Americanos, mientras que en 1962 apareció «Habla el Gran Lengua», dos textos que dan cuenta de la importancia de este concepto dentro de su obra.
Más de cinco décadas después de recibir el Premio Nobel de Literatura, Miguel Ángel Asturias continúa siendo una de las figuras fundamentales de las letras guatemaltecas.
En el marco del retorno de sus restos mortales al país, el apelativo del Gran Lengua cobra especial relevancia para comprender la relación que el escritor estableció entre la literatura, las tradiciones indígenas y la historia de Guatemala.
